Conocimos a Pino la mañana de nuestro último día en Palermocuando decidimos entrar en la que, para nosotros, se convirtió en la mejor bodega de la ciudad. Nos invitó a una botella de vino blanco y nos contó la historia de Galileo Galilei, citando su famoso “Eppur si muove”, justo en el momento en que, sin querer, moví un refrigerador al apoyarme en él.

“¡Eppur si muove!”, me dijo alzando su copa. Le pedí si podía hacerle un retrato. Aceptó, aunque bromeó con que quizás se rompería mi cámara. Por suerte no se rompió: yo diría que más bien al contrario, que de ese fin de semana en Palermo salieron unas fotos bastante bonitas

Fotos y texto completo en: Fujifilm Imaging Magazine