Cuarto oscuro es un proyecto en proceso sobre mi relación con mi padre a través de la fotografía. Él, químico de profesión, prepara y revela mis carretes en blanco y negro, generando así un diálogo entre nosotros a través de las imágenes.

El laboratorio se convierte en un espacio simbólico, marcado por un proceso que siempre deja huellas: fallos de emulsión, rayaduras en la película, rastros de un vínculo que no siempre resulta fácil.